La negación de un aprendizaje, es el miedo de enfrentar a nuestra sombra.

La negación de un aprendizaje, es  el miedo de  enfrentar a nuestra sombra.

 

En la vida nada es casual, dado que todas las situaciones que se nos presentan son para  nuestro aprendizaje eso quiere decir que son causalidades, ósea que están diseñadas para  producir un efecto en nuestra vida.

 

El mero hecho de estar implicados en una situación nos da una pista para recapacitar el paraqué, y poder activar el efecto que nos ayuda a sanar nuestra realidad.

 

En ocasiones no solo no recapacitamos, aunque senos repita una y otra y otra vez.

 

En ocasiones, negamos que ese aprendizaje sea nuestro, incluso llegamos a señalar con el dedo al de al lado que por supuesto también tiene algo que rectificar, sin duda, pero su existencia no nos exime, del nuestro propio, que es el  miedo a ser conscientes de nuestra sombra.

 

Todo en el universo tiene una reacción a una acción. Negra esa parte de nosotros, incluso ponerle ese sambenito a la otra parte, (ósea acción). Crea la reacción de vivir de una forma no muy satisfactoria  lo más temido, y del mismo modo que nosotros hemos señalado  seremos señalados y juzgados por la única energía que tiene ese poder, que no es otro que el intentar enseñarnos nuestras carencias. La energía de la luz universal.

 

Ese es el verdadero ojo por ojo y  diente por diente. Recibes del universo de luz lo que tú has dado de corazón. Luz por luz y miedo por miedo.

 

Nuestro ego, mas nuestro miedo, es capaz,  asta de provocar una serie de justificaciones muy bien hiladas para que suenen a  actuación  en  defensa propia, cuando en realidad es cobardía, o terror a enfrentar nuestro yo más oscuro.

 

Cuando tomamos la decisión de trabajar para el bien común,  cuando nos denominamos despiertos o simplemente hemos tenido la grandísima suerte de tener cierto tipo de información, estamos en la obligación de usarla para nosotros y para el bien de todos.

 

 Si, tenéis razón si me decir;  y donde queda el libre albedrio tanto el mío, como el del que no quiere ver.

 

 Entonces tan solo no señales, no juzgues, no apartes ni te apartes.

 

Solo respeta, hasta que tú estés preparado para ser sanado y apoyar al que así te lo pida y respetar sin excluir al que no quiera sanar.

 

Y esto me diréis, a que viene, que rollo nos metes, ¿por qué?

 

Este es el último mensaje que mea llegado  y que comparto, pues o yo me explico incorrectamente o tenemos  todos una necesidad imperiosa de no escuchar.

 

No creéis en maestros, pero osáis  hablar como ello Decís que trabajáis con nosotros, pero actuáis de forma que nosotros reprobaríamos y lo sabéis.

 

Os escudáis en lo pequeñitos que sois, solo para no enfrentar la tarea encomendada.

 

Hemos escuchado como de una forma no muy sabia utilizáis el chantaje bajo el escudo de vuestra propia protección. Nosotros no rechazamos la oscuridad, la sanamos, y si no podemos sanar, la combatimos nunca la obviamos o echamos parque sea otro el que la elimine.  El aprendizaje esta en poner en práctica lo que os estamos enseñando, sin pones escusas pues no os exponemos si mas.

 

Lo grave, no es no escuchar los mensajes que os damos, si no el hecho de afirmar que tu estas por encima de el, que es el compañero el implicado señalando y jugando lo que en realidad es nuestro. 

 

Es cuchar, al que no señala, al que sabe rectificar.

 

El verdadero no cierra puertas, sana o lucha según el libre albedrio del que está en oscuridad, es por eso que nada ni nadie puede afectar su luz.

 

Rectificar es de maestros, cerrar puertas es del ego.

 

Al igual que el que está llamado a guiar tiene que aceptar la encomienda de la palabra que teme, pues al igual que los ángeles del cielo tenemos un estatus los ángeles en la tierra también.

 

Legión de luz.

 

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